viernes, 12 de febrero de 2010

Por una ciudad para peatones y ciclistas

Recuerdo cuando hace casi 40 años jugábamos al fútbol en las calles del centro de Albacete con aquellos balones amarillos y negros del cola-cao, sin mucho tráfico motorizado que nos estorbase (el único peligro eran los coches de la policía local que tenían la manía de requisarnos el balón), y ahora veo el tráfico caótico e insostenible que hemos ido permitiendo. Precisamente en un pueblo en el que sus dimensiones y orografía hacen del pasear e ir en bicicleta los medios ideales para el desplazamiento de las personas.
Y especialmente duro se me hace soportar sucesivas administraciones locales (sinvergüenzas que se auto-proclaman socialistas) que ya llevan 10 años prometiendo la peatonalización del centro de la ciudad, medida que cuenta con la recomendación expresa de los técnicos que han estudiado el tema y con el apoyo de gran parte de la población (todos los años las niñas y niños lo piden en el Pleno Infantil, también el Foro Participativo, asociaciones de vecinos y de madres y padres de alumnos).
Pero estos politiquillos (el diminutivo tiene sentido porque alguno es de corta estatura) que antaño fueron vanguardia del proletariado pero que hoy se pasean en coches oficiales para inaugurar instalaciones militares en nuestro pueblo, que se creen ecologistas radicales organizando fastos para salvar el planeta pero se dedican a construir aeropuertos inútiles y cada vez más costosas infraestructuras para los coches (esa máquina capaz de convertir a cualquier humano en la más cerril bestia que ha sido capaz de producir la evolución de las especies), siguen impidiendo lo que otras ciudades más sensatas hacen años que hacen: que los peatones primero, y los ciclistas después, sean los ejes fundamentales sobre los que se organicen los planes de movilidad urbana de Albacete.
Por eso salimos ayer un grupo de ciclo-terroristas urbanos a pasear por las calles de Albacete, para que sepan que son unos mentecatos.

La noticia de prensa está en este enlace.

jueves, 14 de enero de 2010

El silencio

Oía los pasos cada vez con más nitidez. Era una señal inequívoca de que alguien se aproximaba por mi espalda. Decidí apremiar mi marcha ligeramente, con disimulo, pues una carrera acelerada no haría sino provocar a mi perseguidor. Pero yo presentía que el desenlace estaba próximo y, con más miedo que valor, me detuve en seco y gire sobre mis talones. Sólo tuve tiempo de adivinar la hoja plateada de un cuchillo, brillante en medio de una oscuridad tenebrosa, que descendía con velocidad buscando mi pecho. A esas alturas el sudor bañaba mi frente, corriendo ligero por mis mejillas, y con el último aliento que me quedaba logre incorporarme y despertar entre unas sábanas arrugadas y húmedas.

Aquella pesadilla me despertó preocupado. Normalmente no solía recordar los sueños, me dejaban tranquilo en el sopor de la noche y nunca sabía si mis andanzas en eso del subconsciente eran para bien o para mal, simplemente me dejaban en paz.

Algunos amigos me cuentan que disfrutan mientras duermen. Visitan lugares de ensueño y cumplen sus deseos más carnales. Hasta sueñan con números de lotería y corren a la administración más cercana para encargar con prisa ese boleto, seguros de que el sueño es un oráculo que llega, por fin, para poder cumplir el resto. Me sorprenden en su humana idiotez y disfruto cuando, una vez más, su número no ha ganado. Pero ahora yo también estoy dispuesto a invertir unas monedas si con ello logró olvidar esta pesadilla.

Pero no puedo. Tengo miedo de volver al sueño y morir en ese callejón oscuro, a manos de no se sabe quién, de un desalmado. Me visto torpemente y salgo a la calle. La noche no es demasiado desapacible, pero el sudor y el aire hacen que sienta un rápido escalofrío. Camino sin rumbo esperando las primeras luces del alba, para poder entrar en la rutina de todos los días, y entonces vuelvo a sentir miedo. De nuevo oigo esos pasos y vuelvo a oírlos cada vez más cerca. Ahora no puede ser un sueño, aprieto fuerte mi puño derecho y creo sentir cómo las uñas se marcan en la palma de mi mano. Avanzo con cautela y alcanzó a vislumbrar una extraña sombra que me precede. Cada vez estoy más cerca y noto una fuerte presión en el pecho que me deja sin aliento. Cuando casi la alcanzo gira bruscamente, pero no logro adivinar su rostro, sólo tengo tiempo de bajar el cuchillo con rapidez y clavárselo en su pecho. Entonces me doy cuenta de todo. Seguro que sigo perdido en el sueño que me persigue, porque dejo caer el machete al suelo pero ya no oigo ningún ruido, y corro de nuevo hasta mi cama en medio de un silencio que me asusta.

Salto escalones y atravieso puertas cuando una luz intensa golpea mis pupilas. No recuerdo si la dejé encendida, ni comprendo por qué hay tanta gente alrededor de mi cama. Aparto a alguien y me veo entre unas sábanas arrugadas y húmedas, con los ojos cerrados y por fin tranquilo. Los veo hablar pero no hacen ruido, y empiezo a dudar si algún día yo también pude soñar el número de lotería. Pero hace frío y todo es silencio.

martes, 17 de noviembre de 2009

Ejercicio de dodecasílabos encadenados

La Cama

La mayor parte del tiempo que he vivido,
la he pasado recostado en una cama.
Y reconozco no siempre haber dormido,
pero por esto no habrá que hacer un drama.

Miro hacia el techo si estoy muy aburrido,
o me pongo a rellenar un crucigrama.
Pero otras veces, después de haber bebido,
todo mi cuerpo la busca y se derrama.

Si algún muelle del somier lanza un chirrido,
pienso entre sueños que es alguien que me llama,
pues no quiero nunca, cuando estoy cocido,
que una tontuna perturbe mi programa.

Me propongo no emitir ningún ronquido,
ya que el macho cuando duerme nunca brama,
mas siempre acostumbro a hacerlo desvestido
por si surge la visita de mi dama.

Si algo no soy es un hombre reprimido,
tampoco protesto en contra del pijama,
pero si el sexo me tiene enfebrecido,
¿por qué no actuar como me viene en gana?

Incluso cuando me encuentre consumido
y la muerte me remita un telegrama,
no dejaré que me pille deprimido,
la esperaré sereno, sobre la cama.

jueves, 12 de noviembre de 2009

¡Facultad de Educación, YA!


Andan revueltas las aguas en la Universidad de Castilla-La Mancha.
Siempre he tenido a esta institución universitaria como un ejemplo ejemplar de la homogeneidad ideológica propia de lo que se denominó pensamiento único. Montada desde arriba (hubo primero un Rector antes de que la Universidad comenzase a funcionar), se fue nutriendo de personal bajo el estricto dictado de la jerarquía: los de arriba reclutaban entre sus adeptos a quienes ocuparían el escalón inferior, y así sucesivamente hasta completar una corte de acólitos impolutos que permitieran un gobierno estable y eterno, mucho más dilatado en el tiempo del que dictadorzuelos famosos han conseguido en nuestro pasado más reciente. No en vano la universidad es una de las instituciones medievales que aún pervive en nuestros días (que en eso es igual que la monarquía) y que, desde su origen, se gobierna por el sistema del linaje y se organiza por las estrictas normas del vasallaje.
Pero el actual Rector, a quien bien se podría denominar como Martínez Ataz el iluminado, ha conseguido que cuatro centros diferentes, radicados cada uno de ellos en una provincia distinta, unan sus fuerzas arropados por otros sectores sociales, contra el empecinamiento y el despropósito de denominar a las antiguas escuelas de magisterio como "Facultades de Educación Infantil y Primaria". No es casualidad que esto se produzca en los cuatro centros históricos, los que ya arrastraban una dilatada historia antes de que la Universidad de Castilla-LaMancha se gestase, pues son los únicos que no se han completado desde estos principios de pleitesía.
Sospecho que este disparate ha debido ser fruto de alguna velada en la que no debió de producirse la conveniente mesura en la degustación de los exquisitos caldos de nuestra tierra. Sea como fuere, el iluminado ha conseguido que buena parte de la comunidad universitaria (no hay que olvidar que estos centros son los más importantes -al menos en términos cuantitativos- de esta Universidad) alce su voz contra su amo y rememoren, paseando por el campus entre pancartas y pasquines, los tiempos gloriosos de las vanguardias del proletariado.
Uno, que ya peina canas, sólo ha echado de menos que unos cuantos grises (o maderos) corrieran tras la turba universitaria.
En fin, seguro que es mucho pedir pero, parafraseando a Bob Dylan, sería bonito pensar que los tiempos están cambiando.

Por cierto, hoy ha publicado el diario La Tribuna de Albacete (desde aquí les doy las gracias) una breve perorata que escribí sobre este asunto. Aquí tenéis el oportuno enlace.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Natalia Rodríguez y Nadia. Dos campeonas



Estuve en la pasada IV Milla Urbana de Elche, el 24 de octubre, en donde reaparecía la campeona del mundo Natalia Rodríguez, en categoría élite femenina. Tenía ganas de verla correr en directo, es una maravilla, y de decirle que es la mejor del mundo.
También corría Nadia en la categoría infantil femenino. La carrera era algo corta para ella (830 m.) pero una buena ocasión para correr junto a algunas de las mejores corredoras de Alicante.
Finalmente fue segunda tras Patricia Jiménez (campeona de Alicante de 500 m.l.), del Club de atletismo de Petrer. Al no conocer a ninguna rival no tenía claro a quién marcar y cuando Patricia atacó desde atrás, en la última recta, sólo pudo seguirla sin recortarle los 2 metros que le sacó en la arrancada. Aún así, Nadia posó con su trofeo junto a Natalia (una mujer muy simpática y amable), para inmortalizar a dos generaciones de campeonas de atletismo.


jueves, 8 de octubre de 2009

Es muy fácil

Es muy difícil contar las estrellas que hay en el cielo,

y saber lo lejos que están,

y si alguien, desde alguna de ellas, nos está mirando.


Pero es muy fácil, en las noches de verano,

tumbarse sobre la hierba fresca

y contemplarlas mientras corren y se apagan,

y dejar que nuestros sueños vuelen hasta ellas.



Es muy difícil saber cuánta agua hay en el mar,

y los animales y plantas que habitan en sus fondos,

y dónde estarán mañana las gotas que me bañan hoy.


Pero es muy fácil, en los días de verano,

zambullirse en sus aguas saladas que enrojecen los ojos,

y buscar tesoros escondidos por piratas barbudos,

y sirenas que cantan con sus ojos tristes.



Es muy difícil hacer acrobacias con una cometa,

que suba y que baje y que de vueltas sin parar,

y que no caiga al suelo con sus hilos enredados.


Pero es muy fácil, con la ayuda del viento,

dejar que nuestros sueños suban por sus hilos hasta el final,

y soltarlos entonces para que vuelen como palomas,

y que se enreden con los sueños de los otros.



Es muy difícil subir a un árbol grande sin caerse,

sin estropear sus ramas y sus hojas,

y sin que los pájaros se asusten y se vayan de sus nidos.


Pero es muy fácil, cuando el sol calienta,

tumbarse bajo su sombra oscura y cerrar los ojos,

oír el sonido de sus hojas mecidas por la brisa,

y dejar que el canto de los pájaros acompañe los sueños.



Es muy difícil saber cuánto dolor causa una ofensa,

y si algún día se podrá olvidar,

y volver atrás el tiempo para que no hubiera pasado.


Pero es muy fácil, con los brazos abiertos,

mirar a los ojos y pedir perdón,

y dejar que las lágrimas limpien el corazón roto,

y soñar que nos damos la mano para seguir caminando.

lunes, 24 de agosto de 2009

Natalia es campeona del mundo



Impresionante demostración de fuerza la de Natalia Rodríguez en los 1500 del campeonato del mundo. La decisión de los jueces le ha arrebatado la medalla de oro, pero Natalia ha demostrado que es la mejor, sacando a todas las favoritas varios metros de ventaja después del frenazo que supuso el incidente con Burka.
Burka sabía que Jamal le atacaría en la última curva e intentó evitarlo desplazándose en la calle 1 y dejando un hueco en la cuerda del estadio. No sospechaba que Natalia la pasaría con mucha más facilidad que la bahrainí, y cuando vió que la catalana se colaba por dentro abrió el brazo izquierdo para estorbale. En ese roce pudo pasar cualquier cosa (incluso que Natalia cayera contra la cámara que había en el césped), pero lo normal es que caiga quien va más justo de fuerzas y el más fuerte pueda aguantar el tipo. Natalia aguantó, recuperó el terreno perdido con Jamal y atacó en la recta de manera incontestable. Y todas sus rivales tuvieron que conformarse con verle la espalda.
Después los jueces dictaron una sentencia injusta. Ningún equipo rival presentó una reclamación al respecto y dejaron a la campeona sin medalla. Hubiera sido bonito que sus rivales, pese a la decisión final, reconocieran su aplastante superioridad, pero no todos los que compiten son auténticos deportistas.
¡Enhorabuena Natalia!